Salamanca se sitúa a la vanguardia en investigación e innovación en enfermedades infecciosas

Salamanca se sitúa a la vanguardia en investigación e innovación en enfermedades infecciosas

La pandemia de COVID-19 ha devuelto a las enfermedades infecciosas al primer plano de la atención sanitaria. En las últimas décadas las enfermedades cardiovasculares, oncológicas y neurodegenerativas han pasado a ser la gran preocupación de nuestra sociedad en materia de salud, mientras que las infecciones virales o bacterianas casi parecían superadas con las medidas de higiene y las herramientas terapéuticas de los países avanzados. Nada más lejos de la realidad. Problemas como la aparición de resistencias a los antibióticos y el propio coronavirus evidencian que es necesario seguir investigando e innovando para garantizar una buena asistencia, según informa la agencia de noticias DiCYT.

Aunque en estos momentos las vacunas ya permiten ver la luz al final del túnel, a lo largo de la pandemia el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca ha tenido que realizar un esfuerzo sin precedentes para adaptarse a las circunstancias. Entre los profesionales más afectados están los médicos internistas. “Gestionamos una cantidad importante de presión asistencial. Aproximadamente, llevamos algo más de la cuarta aparte de todas las camas de hospitalización”, afirma José Ángel Martín Oterino, jefe del Servicio de Medicina Interna.


Como “elemento central de la asistencia de todo el hospital”, este servicio interactúa con muchas otras especialidades y atiende de forma integral a los pacientes, especialmente cuando sufren problemas complejos, como las enfermedades autoinmunes o las que afectan a varios órganos y sistemas dentro de un mismo paciente. Martín Oterino destaca también “la versatilidad y la capacidad de adaptarnos a nuevas enfermedades”, como se ha demostrado en la crisis sanitaria. “Nos hemos tenido que enfrentar al COVID-19 en primera línea y esto ha supuesto un incremento de la carga asistencial enorme”, pero este desafío también ha servido para que Medicina Interna alcance una nueva dimensión. Así, “Hemos participado en trabajos de investigación internacionales mediante la creación de una unidad de ensayos clínicos”.

“La investigación no está separada de la asistencia, no tenemos que verla como algo que hacemos en un momento diferente y que no está relacionada con ella”, comenta Miguel Marcos, jefe de Unidad del Servicio de Medicina Interna, “es justamente al contrario”. La colaboración entre el hospital y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), al que también pertenece, “está establecida, precisamente para esto, “tenemos que investigar para saber cuál es el mejor tratamiento que le podemos dar a los pacientes, cómo podemos diagnosticarlos mejor y cómo pueden evolucionar mejor”.

La irrupción del COVID-19 ha potenciado los ensayos clínicos, es decir, la investigación con los pacientes. “Al principio de la enfermedad estábamos a ciegas y hemos ido avanzando con los meses. Un año después, aún tenemos muchas lagunas de conocimiento y seguimos investigando para intentar encontrar algún tratamiento con el que los pacientes puedan evolucionar mejor. Esa necesidad de encontrar fármacos nos ha permitido desarrollar una unidad de investigación y esperamos que en un futuro la mantengamos para otras enfermedades”, destaca Marcos.

Diagnóstico de COVID-19

El IBSAL también impulsa la investigación y la innovación en enfermedades infecciosas a través de los científicos de la Faculta de Farmacia de la Universidad de Salamanca (USAL) y del Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Salamanca (CIETUS). En particular, un grupo de investigadores ha desarrollado un kit diagnóstico basado en la tecnología LAMP, un sistema que permite la amplificación de ácidos nucleicos con elevada sensibilidad y especificidad a temperatura constante y cuyos resultados pueden visualizarse fácilmente a través de un cambio de color. “No requiere de aparatos sofisticados, como el termociclador que se usa para la realización de la PCR que todos conocemos”, apunta Pedro Fernández Soto, investigador del CIETUS. “Nosotros la hemos aplicado, fundamentalmente, para el diagnóstico de enfermedades tropicales, porque es una técnica que se puede utilizar en entornos con pocas infraestructuras y sin tener conocimientos técnicos sofisticados”, asegura.

Con estas características, se puede emplear también para la detección del SARS-CoV-2 y presenta muchas ventajas con respecto a la PCR, por ejemplo, “como método de diagnóstico de la población de forma rápida, ya que podemos tener resultados en unos 30 minutos”. La fabricación del dispositivo, ya patentado, se ha llevado a cabo con el grupo de investigación BISITE, que también pertenece a la USAL y al IBSAL. “Es un aparato pequeño y con mucha autonomía a través de las baterías recargables”, comenta Fernández Soto. El sistema incluye una aplicación para móvil y tablet que permite gestiona y compartir un gran volumen de datos.

“Evidentemente, este año solo hay una palabra, tanto en la sociedad como en el hospital, que es la palabra covid o infección por SARS-CoV-2, que ha fagocitado todas las demás actividades”, reconoce Moncef Belhassen, médico de la Sección de Enfermedades Infecciosas y miembro del CIETUS. Sin embargo, las líneas de investigación relacionadas con las enfermedades infecciosas a cargo de los expertos salmantinos son muy variadas.

Entre las más importantes están las zoonosis endémicas, como la hidatidosis, o las llamadas patologías del viajero, que hacen referencia a la importación de todo tipo de infecciones de otros países. En Salamanca, los investigadores también están atentos a “nuevos virus emergentes”, explica Belhassen, “como el que provoca la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, de la que recientemente ha habido algunos casos.

Para leer el reportaje completo: https://www.dicyt.com/noticias/salamanca-se-situa-a-la-vanguardia-en-investigacion-e-innovacion-en-enfermedades-infecciosas

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