Las innovadoras terapias CAR-T colocan a Salamanca en la vanguardia de la lucha contra el cáncer hematológico

Las innovadoras terapias CAR-T colocan a Salamanca en la vanguardia de la lucha contra el cáncer hematológico

Más allá de las mejoras en los tratamientos habituales contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, la investigación oncológica ha avanzado mucho en los últimos años en el campo de la inmunoterapia. La idea es conseguir que el sistema inmunitario de los pacientes luche contra las células tumorales. Dentro de este ámbito, y especialmente dentro del campo de los tumores hematológicos, destaca una innovadora estrategia denominada terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos (CAR-T, por sus siglas en inglés). Al paciente se le extrae sangre seleccionando sus linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos. Tras ser modificados genéticamente en el laboratorio para que con el nuevo receptor insertado identifiquen y destruyan las células del cáncer, se le vuelven a infundir a esa misma persona en forma de medicamento celular.

Según informa la agencia de noticias DiCYT, el Complejo Asistencial de Salamanca, en el que trabajan médicos e investigadores que forman parte del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y de la Universidad de Salamanca, fue uno de los ocho seleccionados en 2019 por el Ministerio de Sanidad para ofrecer esta terapia personalizada a pacientes adultos. Desde entonces, 58 pacientes ya han recibido las terapias CAR-T. Dos tercios tenían linfomas y un tercio mielomas, dos tipos de tumores de la sangre o enfermedades oncohematológicas. La mitad de estas personas ha recibido tratamientos comerciales ya aprobados y la otra mitad ha formado parte de ensayos clínicos, según informa la Agencia DiCYT.

Una de esas pacientes fue la salmantina Silvia García, a la que se le diagnosticó un linfoma difuso de células B grandes, el tipo más común de linfoma no Hodgkin. A pesar de que recibió quimioterapia con resultados iniciales positivos, el tumor volvió a crecer, así que los especialistas que la atendían cambiaron de estrategia. “Decidieron cancelar todo y darme la terapia CAR-T”, relata en declaraciones a DiCYT. En aquel momento era toda una novedad y el proceso llamaba la atención. “Me extrajeron los glóbulos blancos y los llevaron a Estados Unidos para transformarlos genéticamente”, recuerda. Cuando regresaron, el momento de la infusión fue “muy rápido, cuestión de cinco minutos”.

Su caso ha sido un éxito: “Desde el primer momento, todas las pruebas han dado una remisión completa”. No obstante, el tratamiento no está exento de dificultades y requiere un estrecho seguimiento de los pacientes porque afecta al funcionamiento del sistema inmunitario. “Sigo con problemas de defensas y a veces sufro cansancio físico y dolores de cabeza, pero por lo demás estoy muy contenta con el tratamiento y los resultados. Si lo tuviera que comparar con la quimioterapia, desde el principio hubiera preferido el tratamiento con células CAR-T”, asegura Silvia García.

Cómo funciona

Fermín Sánchez-Guijo, jefe de la Unidad de Terapia Celular y Medicina Regenerativa e investigador del IBSAL explica que “el linfocito T es la célula del sistema inmune que ha demostrado mayor capacidad antitumoral”. Sin embargo, necesita una ayuda que potencie su acción, así que se le inserta un “receptor quimérico”. En la mitología griega, una quimera era un animal compuesto por varias partes de otros; y en este caso el nombre viene dado porque a estos linfocitos T se les incorpora en su receptor activador (mediante ingeniería genética), un elemento distinto que proviene de un anticuerpo y que “permite dirigirlos para que reconozcan selectivamente a la célula tumoral y monten una respuesta inmune para eliminarla”. Esto hace que el tratamiento sea muy selectivo, auténtica medicina personalizada que “respeta al resto de las células”.

Lucía López Corral, coordinadora del Programa Clínico de Terapias CAR-T, lo explica con una metáfora: “Se les pone un imán que hace que vayan directamente contra las células tumorales”. Dicho así parece sencillo, pero el proceso de fabricación de estos “superlinfocitos” requiere de un proceso de entre tres y cinco semanas. “Durante ese periodo la mayoría de los pacientes necesitan un tratamiento puente con quimioterapia o inmunoterapia para conseguir que la enfermedad se mantenga estable”, apunta la especialista.

El proceso comienza con la aféresis de linfocitos, es decir, la extracción de la sangre periférica separando los linfocitos. “Lo hacemos en un solo día a través de unas máquinas que se llaman separadores celulares y conectando al paciente a través de accesos venosos”, comenta Miriam López Parra, responsable técnico de la Unidad de Producción Celular y del Área de Aféresis. Las células del paciente viajan a laboratorios que puede estar en Europa o en Estados Unidos, donde les colocan el “imán”, y regresan a Salamanca. “Las almacenamos en nitrógeno líquido y después las descongelamos, preparándolas para el día que el paciente necesita la infusión”, comenta. Antes de recibir sus nuevos “superlinfocitos” por vía intravenosa, los pacientes reciben durante tres días una quimioterapia de baja intensidad denominada linfodepleción para crear el ambiente adecuado en el organismo y que no rechace estas células.

Próximamente, Salamanca va a contar con el equipamiento y los recursos necesarios para la fabricación de células CAR-T en el nuevo hospital, que contará, al igual que ocurre en el actual, con una Unidad de Producción Celular (conocida como ‘Sala Blanca’) que está actualmente en fase construcción. Esto permitirá afrontar ensayos clínicos y “ampliar mucho el abanico de enfermedades que podemos tratar”, destaca la experta.

Resultados en linfomas y mielomas

Hasta ahora, los resultados en linfomas y mielomas han sido muy buenos. “El tratamiento con células CAR-T ofrece la posibilidad de curación a un porcentaje significativo de pacientes con linfoma difuso de células B grandes que antes de la llegada de esta estrategia de tratamiento tenían muy escasas opciones de tratamiento y una esperanza de vida muy corta”, confirma Alejandro Martín, coordinador Clínico de Linfomas.

En la actualidad ya se están realizando ensayos clínicos en linfoma del manto y en linfoma folicular, que también están ofreciendo resultados positivos, en particular, en pacientes que habían recibido otros tratamientos sin éxito y que tenían mal pronóstico. Una de estas investigaciones se centra en un tipo específico de terapia CAR-T que solo está disponible en dos centros españoles y que muestra excelentes datos preliminares en linfoma folicular.

Según María Victoria Mateos. coordinadora de la Unidad de Ensayos Clínicos y de la Unidad de Mieloma, “la terapia celular ha llegado para quedarse en el tratamiento de muchas enfermedades hematológicas. En el caso del mieloma también “está aportando resultados muy prometedores”. En su opinión, uno de los aspectos más destacables es que los linfocitos T-CAR requieren una administración única. Los pacientes no reciben ningún tratamiento de manera adicional y eso impacta de una manera muy positiva en la percepción que tienen de su calidad de vida y de la capacidad de poder emplear tiempo libre que hasta ahora no habían tenido”. La Unidad de Ensayos Clínicos de Salamanca está destacando por su capacidad para atraer pacientes de toda España y ofrecerles los tratamientos más innovadores.

Para leer el reportaje completo: https://www.dicyt.com/noticias/las-innovadoras-terapias-car-t-colocan-a-salamanca-en-la-vanguardia-de-la-lucha-contra-el-cancer-hematologico

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