Crowdfight, una plataforma científica colaborativa de éxito en COVID-19, ayudará en otros campos

Crowdfight, una plataforma científica colaborativa de éxito en COVID-19, ayudará en otros campos

Durante el inicio de pandemia, un grupo de científicos creó Crowdfight Covid-19, una plataforma colaborativa en la que se podía ofrecer conocimiento y habilidades científicas a investigadores que estuvieran trabajando en COVID-19. La iniciativa, que cuenta con la participación del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), fue un éxito. Más de 45.000 investigadores se apuntaron y proporcionaron ayuda crucial en cientos de peticiones científicas, según informa la agencia de noticias DiCYT.

Ahora, casi un año después, Crowdfight se está expandiendo. Por un lado, continuará proporcionando apoyo a las peticiones relacionadas con COVID-19, y por otro, simultáneamente se abrirá a nuevas áreas, dando preferencia a peticiones que puedan resolverse con colaboraciones sencillas, directas e informales entre científicos.

Un cambio en la forma de colaborar

Los investigadores a menudo se enfrentan a desafíos durante del desarrollo de sus proyectos. La puesta a punto de un nuevo protocolo, la compra de un nuevo instrumental, o la elaboración de nuevas hipótesis que precisan conocimientos de otros campos, son situaciones habituales para quien trabaja en investigación. En muchas ocaciones, una conversación con el experto adecuado puede resolver fácilmente estos problemas y ahorrar mucho tiempo al investigador.

Pero en el contexto actual marcado por reuniones en línea y conferencias canceladas, encontrar expertos puede ser todo un reto. En este punto es donde Crowdfight entra en acción, poniendo en contacto a cada solicitante con un experto dispuesto a ayudar. “Mi investigación a veces requiere conocimientos de muchos otros campos (desde informática hasta biología molecular), y a menudo no sé por dónde empezar a buscar información ni a quién preguntar. Creo que esta expansión será algo estupendo para muchos otros investigadores como yo”, subraya Sara Arganda, investigadora en la Universidad Rey Juan Carlos y cofundadora de Crowdfight.

En general, las colaboraciones científicas requieren establecer relaciones a largo plazo entre dos o más investigadores e implica reconocer el trabajo a través de autoría en artículos. “La cultura científica es muy altruista”, destaca Alfonso Pérez-Escudero, investigador del Centro de Biología Integrativa de Toulouse y cofundador de Crowdfight. “Ya donamos mucho de nuestro tiempo a la comunidad científica, por ejemplo, revisando artículos o proyectos”. Sin embargo, hay muchas otras maneras en que los científicos pueden colaborar.

Una lección que se ha aprendido con la pandemia es que los científicos quieren ayudarse mutuamente, incluso cuando no hay una recompensa inmediata. “Los científicos ya tienden a ayudarse los unos a los otros, a menudo la dificultad está en encontrar a la persona adecuada”, apunta María Hernández, postdoc en el IBSAL, y coordinadora en Crowdfight. Y aquí es donde ayuda Crowdfight. Gracias a un pequeño equipo interno y a una gran red de científicos voluntarios, la plataforma permite que los científicos encuentren al experto correcto de una manera simple, eficiente y sin ningún coste.

“Creo que todos entendemos que, si un par de horas de nuestro tiempo van a ahorrarle dos semanas de ensayo y error a un colega, eso es algo bueno”, señala Ana Morán, estudiante de doctorado en el Centro de Biología Integrativa de Toulouse, y responsable de la recepción de peticiones en Crowdfight. “Hoy lo hago por otra persona, mañana puede que alguien lo haga por mí”.

Para leer la noticia completa: https://www.dicyt.com/noticias/crowdfight-apoyara-a-otros-campos-despues-del-exito-en-covid-19

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